Sonata y La Doncella de Hierro
Ya hace varios años que cruzo sistemáticamente el charco para ver recitales como la gente. Para mi tristeza y la de muchos otros, en Uruguay se promueve mucho la murga y el carnaval, pero no la música con otros orígenes, o para otro público. Es como que si a nadie le importara lo que pueda existir en el exterior. Rara vez se sucede algún recital medianamente aceptable en nuestra ciudad, y por regla, la organización es SIEMPRE vergonzosa, con lo cual a uno le sacan las ganas de pagar. Se da una especie de ceguera voluntaria...total, si "a todo el mundo le gusta lo que hay acá, para que molestarse?". Yo difiero mucho de esa postura, pero no tengo ni el poder ni los recursos para cambiarlo, por eso si quiero ver alguna banda decente, me gasto unos mangos y me voy a Buenos Aires, una ciudad que capta las mejores bandas del mundo año tras año. Entiendo que es una ciudad grande, con más público y demás, pero la mayoría de las bandas que van a argentina, van a teatros con capacidad que en Montevideo, sería colmada sin problemas.
Mi preferencia son los toques en teatros, en los que el sonido no se pierde ni la multitud te aplasta, aunque la verdad que ver un estadio completamente colmado de gente te deja perplejo. Canchas con 40mil o más personas, tribunas repletas, aplausos, gritos, coros ejecutados con fuerza y sentimiento. Que se yo. Para mi no hay nada mejor.
Los últimos "toques" (como decimos acá) a los que asistí fueron el de Sonata Arctica y el de la increíble Doncella de Hierro, más conocida como Iron Maiden. Estilos diferentes dentro de un mismo tipo de música. El Heavy Metal. Por un lado claridad y fuerza en la ejecución, y por el otro experiencia y estilo inconfundible.

A nadie que se digne de ser un adepto (o adicto depende del grado de locura) al Metal, puede no gustarle Iron Maiden. Es una banda que tiene tremenda trayectoria y que ya ninguna otra banda podrá igualar casi sin ninguna duda. Sonata Arctica es una banda relativamente joven pero igualmente poderosa y definida. Tienen pocos discos pero la evolución que han tenido, en mi opinión, es notoria.
El espectáculo de Iron Maiden tuvo lugar en el Estadio de Ferro, el cual tiene una capacidad de 40.000 personas aproximadamente. Por otro lado Sonata tocó en el estadio de Obras Sanitarias, actualmente llamado Pepsi Music, el cual luego de algunas modificaciones estructurales soporta 4.700 personas. Claramente la diferencia de ambos toques es abismal en cuanto a tamaño, sin embargo a Sonata no le faltó nada. Buen sonido, excelente puesta en escena, mucha energía y prolijidad, así como una clara experiencia en la ejecución de los instrumentos.



Iron Maiden, para mi desilusión no sonó muy bien, aunque se demostró claramente su supremacía absoluta en los escenarios de la mano de Dickinson. Un tipo que corre de un lado al otro del escenario casi sin perder el aire. Ya no llega a los tonos que llegaba 10 o 15 años atrás, pero de igual forma dio gusto verlo actuar. Es un grupo de cincuentenarios que parecen pibes de 30 (como yo :]) saltando como dementes. La escenografía cambiaba tema tras tema, con paneles giratorios hechos en tela que ponían al espectador dentro del ambiente de las letras del tema. Algo que me sorprendió sucedión e The Trooper. Dickinson vestido de militar británico del siglo 19, agitando con fuerza de un lado a otro la bandera británica. La evidente respuesta del público fue de abucheos, recordando la guerra de las Malvinas (Folklands según sus habitantes ocupantes británicos).
En primer momento me dije "este tipo está loco...que necesidad de meterles el dedo en el culo?". Luego de algunos chiflidos, chillidos y abucheos, que por supuesto a Dickinson no le causaron ni la más mínima preocupación, la fiesta siguió y todos olvidaron los resentimientos, como debía ser. Seguramente Dickinson se interesa tanto en la Guerra del Atlántico Sur como yo por el precio del caucho en el mercado australiano.
Los Fineses de Sonata Arctica me dejaron pasmado. No estaban en mi top 5 de bandas preferidas, pero de a poco van trepando. La fuerza y precisión de los tipos es fantástica. Son europeos de un país muy pero muy frío, que se encierran durante meses debajo de la tierra y bueno, que mejor forma de pasar el rato que disfrutar del metal.
De la veintena de toques a los que asistí, creo que fue el grupo con mejor interacción con el público. A pesar de que hablan inglés y que nadie o muy pocos entendían algo, no fue mayor problema. Improvisó una batería humana en la que determinados sectores del teatro (no se por que le dicen estadio) interpretaban diferentes componentes. Bombo, hi-hat y redoblante. Luego de explicar que hacer, se improvisó el comienzo de We Will Rock You de Queen. Muy peculiar...diferente.
Lo que sorprende un poco de Sonata Arctica, y más en vivo, es que uno de los integrantes ejecuta un teclado colgado del cuello, como si fuera una guitarra o bajo. En Argentina los grupos más terrajas y despreciables de Cumbia Villera lo usan siempre. Es como un estigma para el que lo usa, a pesar de que sea un virtuoso como este. Se escucharon varios comentarios al respecto, pero todos quedamos atónitos viéndolo mover los dedos a la velocidad de la luz (mmm...un poco exagerado creo).
Ambos toques buenísimos, aunque me quedo con Sonata por acercarse más a mis preferencias dentro del Heavy Metal. Por un lado la experiencia Iron Maiden, con Harris y McBrain siempre vigentes, un Dickinson en extremo enérgico y la aparición de un Eddie de más de 3 metros de altura. Y Sonata, que más decir. Sin palabras.
Finalmente, algo que siempre me molesta es la participación de grupos pedorros como teloneros. Sonata Arctica permitió que 3 grupos, a cual de todos más lamentable, tocara antes que ellos. Iron Maiden metió a una ridícula a cantar, que resultó ser la hija de Steve Harris.El último comentario que escuché a la salida en el tumulto fue "Te digo la verdad, me molestó más la mierda de música que tocaba la pendeja hija de Harris, que la bandera de Inglaterra". Da para pensar.



